Escándalo en la alta sociedad Neoyorquina


Brooke Astor en su depto. en Park Avenue

Brooke Astor en su depto. en Park Avenue

Esta es una de esas historias que tiene todos los ingredientes para convertirse -desde hoy- en la portada de todos los tabloides del mundo. Sería uno de esos cotilleos que saldría en el blog de Gossip Girl y que sería atentamente seguido por muchos en el Uper East Side de Nueva York.

Brooke Astor, la ‘primera dama’ de la Gran Manzana, la filántropa de la ciudad, falleció el 1 de abril del 2007, dejando una gran fortuna y por la cual su único hijo ahora se encuentra en juicio.  Anthony Marshall, diplomático retirado, único descendiente de la famosa mujer, está acusado de fraude y robo, de haber engañado a su rica madre, enferma de Alzheimer, para quedarse con toda su fortuna.

Otro de los acpectos de este caso que hace que lo convierta en aún más jugoso, es que también cuenta con amigos famosos de la Astor, que también serán llamados  a testificar en este juicio. Veremos desfilar a la esposa del diseñador Oscar de la Renta -quien cuidó en sus últimos días a la millonaria-, el ex secretario de Estado Henry Kissinger y un Rockefeller.
 
Todo esto comenzó porque el nieto de Brooke Astor -Philip-, hijo del ahora demandado Anthony, denunció a su padre por querer quedarse con la fortuna de su abuela y no atenderla  adecuadamente cuando ya estaba enferma de Alzheimer. Entre las denuncias que conmocionaron a los neoyorquinos, Philip contó cómo la mujer tenía que dormir brooke_astor_big_2sobre un colchón con olor a orín en un cuarto de su piso de Park Avenue.

De este modo, consiguió que a Anthony Marshall le retirasen la custodia de Astor, que pasó sus últimos días cuidada por su gran amiga Annette de la Renta, mujer del diseñador. Entonces, Marshall llegó a un acuerdo privado con Philip y el escándalo no acabó en los tribunales.

El acusado podría pasar el resto de su vida entre rejas. La principal acusación a la que se enfrenta es haber engañado a su madre para vender un cuadro, diciéndole que necesitaba el dinero para atenderla. La pintura, obra de Childe Hassam, la vendió por 10 millones de dólares, de los cuales se embolsó dos en concepto de comisión. Ahora podrían caerle 25 años por robo.

Asimismo, Marshall y su abogado (que se enfrenta a siete años de prisión) son sospechosos de haberse aprovechado de la enfermedad de Astor para que la dama neoyorquina cambiase su testamento, dejándole al hijo administrar su fortuna (200 millones de dólares, en el momento de su muerte). Astor siempre había dicho, y así constaba en un testamento anterior, que su fortuna sería administrada por un fondo de fideicomiso, destinando un pequeño porcentaje a su hijo y la mayoría, a obras benéficas.

La fortuna de Brooke provenía de su tercer marido, Vincent Astor, quien se había hecho millonario con negocios de piele e inmobialiarios, legando 60 millones de dólates a su esposa y otros 60 a obras de varidad. Por esta razón, Brooke también se hiso conocida, pues ella también dedicó gran parte de su fortuna a gastarla en obras benéficas en NY, donando grandes sumas de dinero a la Biblioteca Pública de Nueva York o al Metropolitan Musseum. Tampoco era raro verla acercándose a algún barrio desfavorecido en su limusina.

Fuente: Elmundo.es

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